El acondicionamiento acústico consiste en adaptar un ambiente para que el sonido se desplace más fácilmente en una sala y se escuche con mejor calidad en todos los lados.
- Reverberación (ECO): consiste en la duración del sonido en una sala. Si aumenta, los sonidos se mezclan y no se escuchan bien. Para bajar la reverberación, se ponen objetos que absorben el sonido y evitan el rebote, atenuando el volumen del sonido.
- Absorción: se utilizan materiales absorbentes para bajar la reverberación, captando el eco y evitando que se mezclen los sonidos, haciéndolo más claro y limpio. En cambio, sin absorbentes el sonido dura más.
- Aislamiento: su objetivo es que el sonido externo no entre a la sala. Preferiblemente, se conseguiría con una pared gorda y pesada, que no permite que el sonido la atraviese. Pero esto no es muy conveniente al ocupar mucho sitio, por lo tanto se utilizan paredes con pladur, material absorbente (lana de roca o fibra de vidrio), un hueco de aire y luego el ladrillo de la fachada. Este sistema no ocupa mucho espacio y permite el aislamiento del exterior de la habitación
Esto es una representación de una pared de pladur. Aquí podemos ver como se aplica la lana de roca.
- Difusión: según la forma que tenga la habitación, el sonido puede difundirse de distintas maneras. Si las paredes son paralelas, al rebotar el sonido se anula. En cambio, con paredes curvas o triangulares el sonido se difunde en todas las direcciones, es homogéneo, y crea un sentimiento de estar envuelto en sonido. A través de columnas, picos, etc. se permite mayor difusión, como por ejemplo en auditorios, óperas, etc.
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